JERUSALÉN | AFP
Israel levantó su bloqueo de Cisjordania y reabrió al público la explanada de las Mezquitas, pero la policía seguía ayer en estado de alerta en Jerusalén, donde el martes se registraron los más graves choques en años con manifestantes palestinos.
"Nadie habla aquí de una tercera (Intifada, o rebelión popular palestina). Hubo el martes algunos focos de violencia en Jerusalén, pero hemos restaurado el orden", declaró el portavoz de la policía israelí, Micky Rosenfeld. "Alrededor de 3.000 policías se mantienen en estado de alerta en Jerusalén, más particularmente en el sector oriental" de la ciudad, para prevenir cualquier nuevo brote de violencia, precisó.
Los medios de información israelíes temen un aumento de la tensión el viernes a la salida de las tradicionales plegarias musulmanas. El acceso a la Explanada de las Mezquitas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, tercer lugar santo del Islam, está "ahora abierto, tanto para los fieles musulmanes como para los turistas", agregó Rosenfeld.
En otra señal de disminución de la tensión, Israel levantó el bloqueo de Cisjordania, en vigor desde el 13 de marzo. Por primera vez en un año, esta medida fue impuesta por "razones de seguridad" y no con motivo de un día de fiesta judía.
Ayer por la mañana se registraron choques aislados en los alrededores de Naplusa (Cisjordania). Tres palestinos que lanzaban piedras fueron heridos por soldados israelíes que dispararon balas de goma para dispersarlos.
Este retorno a una calma precaria se registró al día siguiente de un "Jornada de la ira" en los territorios palestinos, marcada por enfrentamientos entre manifestantes palestinos y soldados israelíes. Quince policías fueron levemente heridos y 60 manifestantes fueron detenidos. Veintiún manifestantes palestinos sufrieron heridas que necesitaron hospitalización, en tanto decenas de otros sufrieron heridas leves, según la Media Luna Roja palestina.
Los palestinos manifestaban por la "defensa de Jerusalén", en particular en protesta por la inauguración el lunes de una sinagoga en la Ciudad Vieja de Jerusalén, percibida como una provocación. Los disturbios agitaron durante todo el martes varios barrios de Jerusalén Este, e incidentes esporádicos se registraron en Cisjordania. Por la noche se extendieron a la ciudad israelí de Jaffa, donde hubo apedreamientos de autobuses.
Estos enfrentamientos estallaron en momentos en que EE.UU. despliega esfuerzos para tratar de organizar negociaciones indirectas entre israelíes y palestinos, esfuerzos que parecen estancados a raíz de la autorización del gobierno de Israel a la construcción de nuevas viviendas en Jerusalén Este.
En ese contexto, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, reiteró ayer su exigencia de un cese completo de la colonización israelí en los territorios palestinos antes de participar en negociaciones indirectas con Israel. "No tenemos condiciones previas, pero pedimos la aplicación de las obligaciones (de cada parte) para participar en las negociaciones indirectas", declaró.
Por su parte, el movimiento islamista Hamas reafirmó su llamamiento a una Intifada para defender Jerusalén. "Consideramos que la Intifada frente al ocupante es una obligación fundamental para poner fin a su desprecio hacia el pueblo palestino", afirmó el gobierno de Hamas en un comunicado.
En el plano diplomático, la tensión disminuyó entre Israel y EE.UU., después del tono sumamente vivo de los últimos días, y los dos países reiteraron la solidez de su alianza. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llamó por teléfono al vicepresidente estadounidense Joe Biden.
Netanyahu debe viajar próximamente a EE.UU. para asistir a la conferencia anual del grupo de influencia pro israelí Aipac. Según la radio pública israelí, Netanyahu debería reunirse durante ese viaje con Biden y la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, pues Barack Obama debe viajar en esa fecha.
Ayer el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, sostuvo que los pedidos de la comunidad internacional de congelar la colonización judía de Jerusalén Este "no son razonables". "Pienso que ese requerimiento es una ocasión para la comunidad internacional de atacar a Israel, para presionar y pedir cosas que no son razonables", declaró.
División palestina limita riesgo de Intifada
RAMALA | La tensión es fuerte en Jerusalén Este pero el riesgo de una tercera Intifada es limitado debido a las divisiones persistentes entre los grupos palestinos y a la voluntad de la Autoridad Palestina de no permitir que la violencia se extienda, según los analistas.
"La Intifada no va a estallar simplemente porque dirigentes a miles de kilómetros de aquí lo hayan ordenado y crean que la Intifada es un plato de humus que uno puede encargar cuando quiera", ironizó un dirigente palestino de alto rango, en alusión al llamamiento del movimiento islamista Hamas a una sublevación popular aprovechando que los barrios árabes de Jerusalén Este vivieron el martes su peor jornada de violencia de los últimos años. Hamas controla la franja de Gaza pero su influencia es muy limitada en Cisjordania, sede de la Autoridad Palestina de Abbas.
El llamamiento a la Intifada respondía a la inauguración de la sinagoga histórica de la Hurva, reconstruida en el barrio judío del casco antiguo. Los islamistas palestinos aseguran que esta sinagoga amenaza la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam.
Hamas estima que una sublevación es "una obligación fundamental para poner fin al desprecio del ocupante israelí por el pueblo palestino y sus lugares santos".
Pero la Autoridad Palestina teme que Hamas intente asentar su poder. "Hamas e Israel quieren ver la región recaer en la violencia y el caos", comenta Adnan al Damiri, portavoz de la Autoridad Palestina.
"Cuanta más violencia haya, más apoyo a Hamas hay. Cuanta menos violencia, más apoyo al Fatah", el movimiento de la Autoridad Palestina, resume el analista palestino Jalil Shikaki. AFP
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.