Hugo GarcÍa Robles
El artículo publicado por quien firma el 17 de febrero pasado ha engendrado ecos, uno de los cuales origina este regreso al tema. En la nota aludida no fueron mencionados el señor conductor Rehermann ni la musicóloga Adriana Santos, porque el objetivo era esclarecer el significado de la palabra pasacalle. En caso de hacerlo podía deducirse que se señalaban responsables, lo cual no era la intención. El texto buscaba otra cosa.
Nuestra objeción era que la señora Adriana Santos, había omitido la acepción principal, que hace de la pasacalle tema de variaciones. Nos permitimos agregar ejemplos de las obras maestras que amparan esta forma musical. Zamacois, agregamos ahora, en "Formas musicales" dice. Después de definir el pasacalle como tema de variaciones, "en el caso del pasacalle no se trata, desde luego, del popular, en tiempo de marcha, característico de ciertas fiestas típicas y de las rondas que pasean por la calle".
Terminamos de recibir un e-mail de la musicóloga, con un tono cortés y pulido, donde dice textualmente: "lamento que la edición del programa haya dejado afuera mis comentarios sobre lo que Ud. menciona." Se extiende luego sobre otros aspectos, que no tiene sentido detallar. Lo importante es que la musicóloga se ocupó, como corresponde, de la acepción fundamental de pasacalle que no podía omitirse. Ella no es responsable de la omisión generada al editarlo.
Las entrevistas son editadas, pero cabe preguntarse quien editó el programa, suprimiendo la parte sustancial, sin dejar siquiera una línea que justificara esa mutilación grave de lo expuesto por la entrevistada. El acierto tiene muchos padres pero el error es huérfano. Resulta obvio que quien hizo la edición miró sólo el tiempo de duración e ignoró, paladinamente, la música. Queda salvada, con nuestras excusas la responsabilidad de Adriana Santos.
Una precisión final. Es preciso tener cuidado con las palabras: si decimos "gato" nombramos tres cosas: el felino doméstico, el aparato que levanta el auto y una danza folclórica. Si se habla de dulce de leche sin mencionar la leche y el azúcar, se incurre en una mutilación semejante a la padecida por la entrevista a la señora Adriana Santos.
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