MATÍAS CASTRO
Hay una figura de la farándula argentina que persiste en el horizonte… o lo hacen persistir. Hay, detrás de esta figura, una especie de puja para ver quién hace más fuerza para logra su persistencia, él mismo o los medios. Y si bien está en la otra orilla del Río de la Plata y no ha tenido actividades notorias aquí, su persistencia en el medio del espectáculo no se nos escapa. Es que, se lo busque o no, Ricardo Fort sigue zumbando en nuestros ojos y oídos. Esta semana, sin ir más lejos, la revista Paparazzi lo puso en la tapa con un ambiguo título: "La novia que no es" y una foto que lo mostraba junto a su pareja, la vedette Virginia Gallardo. Esa publicación apareció en buena parte de los kioskos montevideanos y con eso logró poner nuevamente a este empresario del chocolate a la vista de todos, aunque su apogeo promovido por Showmatch haya quedado unos tres meses atrás.
Gracias a una casi inédita combinación de factores (presencia física rimbombante, impacto mediático sorpresivo, un vacío absoluto detrás de sus intenciones por ser la figura famosa número uno) se instaló en el imaginario del Río de la Plata y más allá. Y la prueba de que logró su cometido de saltar a la fama era que en cualquier conversación, incluso entre quienes no miraban el programa de Tinelli, se podía mencionar a Fort con tranquilidad porque su nombre iba a ser familiar para cualquiera. Por eso ahora, cuando se convirtió en tapa de una revista, el tema atrae la atención, al menos durante una fracción de segundo.
"Toda la verdad sobre el hombre del que habla el país", afirmaba uno de los subtítulos de la mencionada revista. En el interior, un título adelantaba posibles revelaciones: "¿Es verdad que se limpian la boca después de besarse?". Esa pregunta no necesita ser contestada, por algo estaba puesta ahí, como titular. Lo interesante es que se llegue a plantear algo así sobre un famoso, porque de alguna manera es una medida del tipo de celebridad que tiene y también de lo que importa sobre su persona.
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