L. NICROSI / D. ISGLEAS
En cuanto se instale, el gobierno revisará la política militar en materia de misiones de paz. A partir de entonces, la decisión se tomará en función de la política exterior y no de los intereses militares.
El futuro ministro de Defensa, Luis Rosadilla, está dispuesto a dar un golpe de timón en la materia, al hacer a un lado el tradicional mecanismo de decisión sobre las misiones de paz de Naciones Unidas, a cargo de su cartera, y transferir la responsabilidad al Poder Ejecutivo para que, en una evaluación global, fije los nuevos escenarios donde se participará.
Ayer, en la División de Ejército II de San José, su comandante, el general Daniel Castellá, despidió a 250 efectivos que en pocos días partirán a Haití. Además de la instrucción tradicional, se les impartió una enseñanza adicional para que se desempeñen en las tareas humanitarias debido al terremoto del 12 de enero. Ese será, precisamente, el nuevo enfoque de la política internacional del país: en función de objetivos específicos, los militares serán adiestrados y enviados a apoyar esta política, que puede ser o no coincidente con las metas planteadas hasta el día de hoy.
Rosadilla lo dejó claro cuando habló con El País: las futuras misiones de paz van a estar enmarcadas en "una resolución de la política exterior del país". El Ministerio de Defensa informará al Poder Ejecutivo si está en condiciones operativas de participar en la misión que las Naciones Unidas le propongan a Uruguay, "y decidirá el gobierno, no las Fuerzas Armadas", especificó.
Esta decisión viene a ratificar que la línea directriz en materia militar la marcará el poder político y no los uniformados, como ha sucedido durante el gobierno que finaliza.
COMPROMISO. El futuro ministro, que será designado el lunes 1° e impuesto en su cargo el martes 2, afirmó a El País que "la política exterior del país es la que debe decidir si se debe o no participar" en cada misión. "Esto no puede ser iniciativa de las Fuerzas Armadas. No puede ser una decisión del Ministerio de Defensa", apuntó.
Rosadilla es partidario de que "permanentemente" se revisen las misiones de paz en función de la dinámica del gobierno. Hoy en día, unos 2.500 militares uruguayos sirven a la ONU en una decena y media de países, con una presencia mayor en Haití (1.200 efectivos) y en el Congo (950 efectivos).
Los soldados de la División II, oriundos de los departamentos de Colonia, Soriano, San José, Flores, Florida y Durazno, recibieron en las últimas semanas una instrucción especial antes de viajar a Haití orientada hacia las tareas humanitarias que deberán afrontar en la devastada nación caribeña.
Desde que se produjo la tragedia, el gobierno uruguayo ha subrayado su fuerte compromiso de ayudar en lo posible en la reconstrucción de la devastada nación.
"Los difíciles momentos que hoy vive Haití nos han llevado a poner el acento en el adiestramiento del personal en tareas humanitarias, sin descuidar el aspecto operativo a que apuntaban anteriores misiones", dijo el general Castellá durante la despedida de las dos compañías en el batallón de Infantería Mecanizada 6 de San José.
Al despedirlos, Castellá pidió a los soldados la "máxima entrega" en una circunstancia tan especial como la que deberán afrontar.
La Organización de las Naciones Unidas acaba de liberar el pago de cuatro meses de sueldos atrasados al personal uruguayo que realizó estas misiones con anterioridad, por lo que el problema de los adeudos tiende a solucionarse.
Promedialmente un efectivo en misión percibirá una remuneración extra de US$ 900 mensuales por sobre su sueldo habitual (que seguirá percibiendo) mientras se encuentre en funciones fuera del país.
Las cifras
2.500 Es la cantidad de efectivos militares que Uruguay tiene a disposición de las Naciones Unidas en varias misiones de paz.
900 Son los dólares extra que percibirán, en promedio, los soldados uruguayos por participar en las misiones fuera del país.
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