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Enrique Beltrán


Desde el recodo

Borbollón

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Enrique BeltrÁn

El primer quinquenio del gobierno frentista se caracterizó por una imitación, tal vez sin proponérselo, del dios Jano, el de la doble faz. Mientras una faz miraba hacia un lado a mantener las formas democráticas y ver de ser fiel a ellas, el otro rostro miraba en sentido contrario para perseguir con su mirada un panorama radicalmente contrario del que parecía mirar la otra. El presidente Mujica lleva más de ocho meses que asumió el gobierno y en ellos demostró más amplitud que su antecesor el Dr. Vázquez. Fue consciente que su investidura lo convertía en el Presidente de todos los orientales. El contenido de su discurso al asumir la Primera Magistratura, así como la representación de las minorías en diversos servicios públicos fueron algunos signos que hacían presumir sería su gestión respetuosa de la convivencia nacional.

Pero las dificultades y enfrentamientos en su partido, la proliferación de ideas y de propuestas del propio Presidente, que a su vez se acumulan, dispersan y se contradicen; la supervivencia en algunos de sus sectores de tercos recodos totalitarios, todo eso arriesga debilitar las instituciones, a extremos de ir convirtiendo lo que es todavía una democracia en una incipiente ficción que apunta a su crecimiento.

En su colectividad política, bien pronto rebrotaron decisiones que además de embestir la Constitución, procuraban vulnerar un instituto tan esencialmente democrático como son los plebiscitos que en ella se consagra. La mesa política del Frente mandató a sus legisladores a votar la derogación de la ley de Caducidad. Presentada en la Cámara de Diputados fue aprobada por el oficialismo y su mayoría de votos en el discurrir de una larga sesión parlamentaria. Cuando la llegada al Senado esa mayoría parecía congelada bajo el mismo mandato de fuerza que los Diputados. Medio desborde se había consumado y parecía que estaban los votos suficientes para que el desborde insinuado en la Cámara Baja culminara. Pero otra cosa ocurrió en el Senado, ya que el proyecto votado en Diputados que pareció contaría también fácilmente con los votos de toda la mayoría oficialista se encontró con la firme negativa de los senadores José Saravia, Rodolfo Nin Novoa y Eleuterio Fernández Huidobro, que más allá de presiones y mandatos mantuvieron su negativa. Tampoco tuvo andamiento el proyecto articulado por el Ministro de Relaciones Exteriores. Muy importante y tal vez definidoras fueron las declaraciones del Secretario de la Presidencia Alberto Breccia en una entrevista con Radio Francia Internacional, que trasmitió radio "El Espectador". "Entendemos que el objetivo de eliminar la ley de Caducidad es muy importante, pero no tan importante como para que nosotros mismos estuviéramos infringiendo nuestro ordenamiento institucional. Tan importante como para que estuviésemos pasando sobre dos consultas populares".

Estas apreciaciones definen claramente una natural jerarquía de valores que es el respeto a las instituciones democráticas y al pueblo en el ejercicio de sus derechos. Su posición tan clara como fundada en buena parte coincide con la de los senadores Saravia, Nin Novoa y Fernández Huidobro. Creo que en este episodio se recogió el consejo de Einsten que dice así: No rehuyamos la lucha cuando se trate de preservar el derecho o la dignidad: sólo así volveremos a la condición que nos permita regocijarnos con la humanidad.