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Violencia en el fútbol

Muere hincha de V. Teresa

Ricardo Tonossi, Pte. del Club A. Villa Teresa | Montevideo

@| "El pasar de las horas no ha hecho otra cosa que ahondar el dolor que sentimos por lo ocurrido el domingo pasado. El ocaso de ese día no sólo se llevó los últimos rayos de sol de un día que debería haber terminado como tantos otros; se llevó cosas que nunca más podremos recuperar. Se llevó la vida de un ser humano, mucho más que la de un hincha. Y a Marcelo lo llora no sólo Villa Teresa. Lo lloran sus dos hermanas, con quienes hace 15 días lloraron a su madre. Y lo llora su barrio y sus vecinos de Tebelpa. Y lo sienten sus compañeros de trabajo y sus compañeros de sindicato. Y lo llora una esquina y un muro donde sus amigos siguen sentándose cada tarde, incrédulos todavía de ya no poder verlo.

Incrédulos como lo estamos todos los que tuvimos la desgracia de contemplar como aquella tarde se nos escapaba su vida en nuestros brazos. Y todo porque su único pecado fue el de cruzarse con el siniestro plan de una mente aún más siniestra; de encontrarse delante de alguien o de algo que milagrosamente aún no había matado a nadie, pero que increíblemente aún se encontraba libre para seguir intentándolo. Ya no lo podrá hacer ahora. Pero... ¿alcanza con eso? El daño irreparable ya está hecho. Y la herida continuará abierta. Porque algunas veces la injusticia supera a su antagonismo y no es posible encontrar consuelo.

Porque las últimas horas de aquél fatídico día revelaron también desgarradoras imágenes que no podremos olvidar. Como el grito desgarrador de sus amigos al comprobar que estaba herido, como las corridas desesperadas buscando una ayuda que no aparecía por ningún lado. Como el llanto de dolor, de rabia y de una impotencia que aún hoy nos domina y que seguirá haciéndolo.

Y esas últimas horas se llevaron consigo el derecho que creíamos tener de ir a ver nuestro club vestidos con sus queridos colores. Y el de llevar a nuestros hijos con nosotros, y a nuestros familiares y amigos, para que vieran un poco de lo que nosotros vemos y para tratar de contagiarles un poco de lo que nosotros sentimos.

Y se llevó también la calma institucional en la que nos encontrábamos trabajando, buscando dejar atrás el pasado, y buscando alcanzar logros harto merecidos, como los de tener nuestra propia cancha o el de contar con una sede digna de ser mostrada. Porque somos un cuadro pequeño y humilde, algo que ha quedado por demás demostrado en los días que siguieron al domingo 7.

Porque la caída del sol de aquel día se llevó también la creencia de que todos somos iguales y de que todas las muertes pesan por igual. Porque sabíamos que somos un club de segunda o tercera categoría. Pero lo que no sabíamos es que nuestros muertos también son de segunda o tercera categoría. Porque sentimos que si esto mismo hubiera ocurrido en un partido entre clubes de renombre, hoy no se estaría hablando del clásico y de la Olímpica. Hoy el fútbol estaría paralizado. Y aquellos medios y estamentos de ese fútbol al que también pertenecemos pero que nos ignoraron, que no se acercaron a presentarnos sus condolencias o a brindarnos su apoyo, hoy se estarían rasgando las vestiduras, al tiempo que pronunciarían encendidos y emocionados discursos en contra de la violencia.

Pero Héctor Marcelo López era de Villa Teresa y vivía en el barrio del mismo nombre. Demasiado al Oeste de Montevideo. Demasiado lejos de los barrios de primera categoría y de las instituciones que los representan.

Hemos recibido un durísimo golpe. Estamos de rodillas. Pero aún no hemos caído. Aún podemos levantarnos. Sólo nos falta de dónde vamos a sacar fuerzas para hacerlo. Gracias a todos los que en estos momentos tan aciagos nos han tendido la mano para poder hacerlo. Y que juntos, unidos más que nunca, Villa Teresa pueda superar este trance tan difícil de sobrellevar, como lo es la pérdida de uno de sus hijos".

Ayer Cofac, hoy Bandes

Ahorristas Capitalizados de Cofac | Montevideo

@| "Las palabras de nuestro Presidente nos trajeron recuerdos.

Al escuchar al Presidente de la República José Mujica refiriéndose a los funcionarios del BROU y sus medidas gremiales, nos vino a la mente una de las situaciones de injusticia derivadas del proceso de venta de Cofac.

Efectivamente, él decía que con estos funcionarios `se han pasado los límites razonables, cuántos cheques trancados y gente desesperada`.

En oportunidad de la venta de Cofac a Bandes, los ahorristas capitalizados pensábamos lo mismo. Sin embargo, la intervención del BCU pagó -con parte del producido de la venta de activos y pasivos, o sea, con parte del dinero que los ahorristas que se vieron forzados a capitalizar para posibilitar esta venta- una indemnización por egreso equivalente a 20 sueldos.

Pero le pagó incluso a un alto funcionario, quien inmediatamente de salir de Cofac ingresó a un puesto en el Estado.

No parece justo, ¿verdad? Porque convengamos que los ahorristas capitalizados no eran (o no son, porque aún la capitalización no ha sido devuelta y permanece intacta) accionistas internacionales contra quienes no se tiene lástima y se aplica el criterio de los 20 sueldos.

No señores, el sindicato exigió lo mismo en esta circunstancia, no se dio cuenta de la diferencia y tampoco se dio cuenta la intervención.

Los socios de Cofac no eran capitalistas; eran ahorristas que decidían no gastar parte de sus ingresos provenientes del trabajo para el momento en que tuvieran que mejorar una jubilación. Y fueron estos uruguayos los que le dieron al gobierno entrante la `paz financiera` que permitiera alejar el fantasma de la crisis bancaria recientemente sufrida.

Uruguayos trabajadores, uruguayos ahorristas, uruguayos-soporte de este `capricho sindical` que no mide las diferencias de las distintas circunstancias.

Y así, el sindicato apoyó a los funcionarios de Cofac, a los mismos que habían llamado durante un fin de semana a los ahorristas para que fueran a firmar su conformidad con la capitalización parcial de sus ahorros, con el argumento sencillo de que era la única alternativa para no perder el total de sus ahorros. Omitieron decir estos funcionarios que ellos tampoco perderían sus pretensiones indemnizatorias o sus puestos de trabajo. De la ética no hablemos.

Evidentemente, los `límites razonables` de los que habla el Señor Presidente, no se pasaron ahora, sino hace muchos años y `gente desesperada` no sólo hay ahora, sino a partir de aquel marcador año 2005".

Caso Gral. Dalmao

Wellington F. Berenguer | Montevideo

@| "No vengo a juzgar el juzgamiento; pero vengo a considerar la situación.

Que los jueces se equivocan todos los días, es evidente, y no por la inconducta, sino por el libre juego de las circunstancias. Los jueces de fútbol sancionan con roja actitudes vistas erróneamente, y de ellas dependen los intereses y el destino y carrera de los jugadores. Los jueces penales y civiles se equivocan todos los días, como así resulta de la cantidad de sentencias revocadas y de las discordias ocurridas en los Tribunales Colegiados.

Pero lo que nos interesa destacar es el hecho irreversible de que los jueces dictan sus sentencias conforme a las normas del derecho de fondo y del procesal, y por supuesto sin que incidan en sus resoluciones el parecer de su propia conciencia. Así se dolía el Cid de Moliere, declarando su mayor congoja `al perseguir un crimen amando al criminal`.

Pero en el caso que nos ocupa es evidente que la sanción de que se trata, no entra en la comprensión lógica de nadie. Un alférez, el `último orejón del tarro`, que ha actuado en beneplácito de sus superiores, que no tiene oportunidad para actuar según su conciencia, sino que actúa en todo momento cumpliendo órdenes, y que en el caso no fue ni siquiera observado por sus superiores, es condenado 36 años después de los hechos, luego de cumplir una exitosa profesión dentro del régimen democrático. ¿Aquí se sentenció a un culpable o se encontró una cabeza de turco? Quizás el único sobreviviente del Regimiento. La normativa vigente, ¿es ajustada al sentido común y al interés de la sociedad? Esto no lo entiende nadie, ni yo tampoco".

Tribuna Olímpica

Andrés | Montevideo

@| "Parecería ser que los servicios de inteligencia del Ministerio del Interior pudieron averiguar que unas 3.000 entradas para la Tribuna Olímpica para el partido clásico de este domingo han caído en manos de hinchas de Peñarol.

No discuto si está bien o está mal la decisión de Nacional de establecer que a esa tribuna solo concurran parciales de su club, esa es una discusión aparte. El tema es que la decisión está tomada y son esas las reglas de juego.

Lo que me indigna es que nuevamente hayan ganado los violentos. ¿Por qué digo esto? Por varias razones.

1) Ya es común que la gente de Peñarol no obedezca a nada pre-establecido. Si les dicen `no se puede hacer esto`, pues van y lo hacen. No les importa nada. La impunidad con la que transitan por la vida es ya alarmante.

2) ¿Creen que esas 3.000 entradas fueron compradas por personas comunes para asistir con la familia? Obviamente que no. Las mismas están en manos de integrantes de la barra, gente violenta, intolerante, etc. Los mismos que en las finales del campeonato pasado agredieron a familias de Nacional. En esa ocasión, los agresores eran gente de la Amsterdam que especialmente fueron a la Olímpica a causar esos incidentes: el objetivo de ellos es echar a la gente de Nacional de esa tribuna.

Ahora viene lo peor: La policía decidió que esos hinchas ingresen por una puerta especial y hasta piensan hacerles un cordón especial. ¡No y no! Si está establecido que la Olímpica es solo para Nacional, NO pueden entrar hinchas de Peñarol y punto. Y encima los agrupan, lo que los hace mucho más peligrosos a que si estuvieran dispersos por toda la tribuna.

Deberían dispersarlos por toda la tribuna, prohibir distintivos del club y reforzar la guardia policial en el sector contra la Amsterdam. ¡Hay que poner autoridad, señores y no ceder permanentemente!

Espero que no haya que lamentar nada este domingo".

Para OSE

Óscar | Montevideo

@| "El día 20 de octubre de 2010 fui a OSE a solicitar el saneamiento con todos los requisitos exigidos para tal fin. Hecha la solicitud, agradezco la atención y me retiro de la oficina.

Hasta aquí todo normal. El problema radica en que empiezan a pasar los días y nada del saneamiento.

Reclamé innumerables veces al 08001871, donde me atienden muy bien pero no dan ninguna solución. El 11 de noviembre llamé nuevamente al 08001871, me atendieron muy bien pero me dijeron que la fecha prevista de conexión era el 29 de octubre, pero como no había material no conectaron y fijaron una nueva fecha.

Yo me pregunto: ¿no saben llevar un control de stock? ¿Es tan difícil ir a una barraca y comprar unos caños? ¿Habrá que pedirle autorización al Presidente de la República para algo tan banal como comprar caños?"

El País Digital

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