Antonio Mercader
Dijo José Mujica que no hay mejor norma para la prensa que la ausencia de normas, pero su ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, tiene una idea distinta y así se lo acaba de decir a una comisión de diputados. Según Ehrlich, imponerle normas al informativo de canal 5 Sodre se justifica porque "es un medio de comunicación público, no gubernamental, y eso implica responsabilidades de parte del ministerio que lo alberga",
¿Qué es esto? ¿De qué estamos hablando? ¡El ministerio aprueba que se le imponga a los periodistas de canal 5 lo que deben decir! Así lo proclamó Ehrlich ante el asombro de los legisladores.
Todo comenzó cuando el diputado José Carlos Cardoso le preguntó a la directora del canal oficial por qué sus informativos no incluían noticias policiales. Cardoso sugirió que esa política podía estar inspirada por el ministerio del Interior para reducir "la sensación térmica" de que crece la criminalidad. Ocurre que para ciertos gobernantes la crónica roja -y no la delincuencia en sí misma- es la que genera inquietud en la ciudadanía y alimenta esa fea sensación de inseguridad que padecemos.
La directora confirmó que no se daban noticias policiales en los informativos del canal oficial "porque la oferta respecto a la agenda policial está cubierta básicamente por los informativos privados". Una patética explicación porque con ese criterio habría que empezar por suprimir otras áreas, como la deportiva, por ejemplo, más que cubierta por los canales privados. Además, dónde está escrito que el canal 5 debe actuar de manera subsidiaria, es decir, moverse en el espacio que los privados le dejan. ¿Esa es la idea?
Si la confusión que aqueja a la directora es grave, peor aun es la de Ricardo Ehrlich. ¿Qué quiso decir con que canal 5 es un medio público y no gubernamental? Difícil saberlo porque se supone que todo gobierno trabaja por el bien público. Dice el ministro que, por ser público, el ministerio tiene sobre el canal ciertas "responsabilidades" en cumplimiento de las cuales decreta esta veda de las noticias policiales. Es decir, le impone normas a la prensa contra la opinión de Mujica expresada hace poco en la revista brasileña Veja.
Hoy las noticias policiales, mañana ¿cuáles? Y dentro de las policiales cabe preguntarse si todas están prohibidas. ¿Los delitos imputados al Procurador del Estado, Gualberto Pérez Riestra, procesado por estafa, quedan afuera de los noticieros del 5? ¿Y las maniobras en las salas de juego con máquinas tragamonedas por las que se procesó al contador Bengoa? Sería bueno conocer el criterio con que Ehrlich y su gente aplican la censura en cada uno de esos casos.
Todo esto es grave porque estamos hablando de límites a la libertad de expresión y al derecho de los ciudadanos a estar informados. Los hechos policiales forman parte de la realidad nacional, le guste o no al gobierno. Ni la directora ni el ministro tienen entre sus potestades la de coartar la información que brindan los periodistas del canal oficial.
Eso es censura previa, expresamente prohibida por el artículo 29 de la Constitución de la República. ¿Lo sabe el ministro?