Rocha / Eduardo González
Más de 400 ciudadanos marcharon silenciosamente por las calles de la capital rochense en la fría tarde de ayer, esperando justicia, frente a los hechos que desencadenaron la muerte de 12 internos en la cárcel de Rocha y lesionados graves.
La periodista Graciela Fernández leyó la carta de los familiares afectados. "En la madrugada del jueves 8 de julio una de las tantas bombas instalada dentro de los muros de las cárceles detonó y emulando a un atentado terrorista de precisión o el propio infierno, cobró 12 vidas jóvenes de la forma más horrenda", dice el texto.
En cuanto a las responsabilidades, la carta indica que en primer lugar está el Poder Ejecutivo, también el Legislativo y Judicial: "Han sido sistemáticamente omisos en toda una serie de obligaciones que les impone la ley en torno a las condiciones de reclusión". Agrega que "las inconductas deben ser pagadas ante la sociedad, pero esto no encierra que pierdan su condición de seres humanos".
El texto sostiene que "todos conocen y son conscientes de la violación sistemática, excusándose detrás de problemas presupuestales para justificar su incumplimiento". Se expone que cuanto hay un recluso de importancia existen las razones de "seguridad para alojarlos lejos de las bombas de tiempo, en lugares sin hacinamiento y confortables". La carta dice que los ejemplos de este tipo abundan en Uruguay.
Por otra parte, afirma que hubo "omisiones gravísimas" en la acción policial. Podría argumentarse en favor de los guardias que el hecho se confundió con uno de los tantos motines, "pero este asunto tiene un giro drástico a partir que el funcionario encargado de las llaves del módulo comunica a su superior que la situación es grave y que él procedería a abrir las puertas de la celda".
En la carta los familiares presumen que se mantuvo una discusión entre los funcionarios, "resultando en el impedimento del policía a cargo de que su subalterno para abrir las celdas, al punto que le retiró o le impidió el uso de las llaves correspondientes".
"Cualquier razón que haya argumentado no merece ni el más mínimo análisis, obviamente primó la incapacidad, irresponsabilidad e insensibilidad del funcionario y su consecuencia agravó la situación con un desenlace que hoy conmueve a toda la sociedad uruguaya".
Explica, la carta, "que es dable significar que la diferencia entre ambos policías, además, dilató la acción de la apertura algunos minutos que eran cruciales para la vida de los internos".
El texto resaltó "la actitud del llavero, que, a pesar de las órdenes que directamente le daban, sin llaves y contando con elementos contundentes, actuó como le dictaba su conciencia, más allá de sus deberes, de la obediencia debida y a costo de su propia responsabilidad, abriendo desesperadamente el pabellón y logrando salvar ocho vidas de una muerte segura si seguía las indicaciones de su superior".
"No existen palabras para expresar el dolor, la desesperación, la rabia, que con el transcurrir de las horas se fue extendiendo a toda la sociedad, alejando el estigma de que eran reclusos y afirmando el concepto que son seres humanos jóvenes y que podrían haber sido sus propios hijos, quienes por cualquier error humano podrían haber estado en aquel infierno terrenal".
La carta agregó "que en un lugar controlado, custodiado por quienes están encargados de nuestra seguridad y bajo sus propios ojos, suceden toda suerte de aberraciones, vejaciones, torturas a quienes están privados de la libertad y que ni siquiera tiene la posibilidad de escapar de sus victimarios..".
Responsabilizan también al Poder Judicial: "Sería absurdo admitir que nuestros jueces no conocen tales realidades. Desde allí tampoco se hace nada para que hechos como el que nos ocupa no sucedan".
En el juzgado penal de Rocha se continuaba tomando declaraciones para aclarar las causas del incendio y determinar si hubo responsables.