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Julia Rodríguez Larreta
A pesar de la furia que había en la Rosada ante la perspectiva de que Eduardo Sadous acudiera a la Cámara de Diputados, el Embajador una vez más dio prueba de su dignidad de diplomático. Durante 4 horas estuvo a puertas cerradas con los legisladores, repitiendo lo que ya había declarado ante la justicia. El temor de que revelara alguna novedad, lo que preocupó superlativamente a la Presidenta, al punto de llenar de improperios al Canciller Taiana, por haber firmado la autorización, como es de estilo, para que Sadous pudiese ir al Congreso, resultó desmesurado. Sin embargo, éste fue el verdadero detonante para la ruptura entre el hasta entonces muy cercano Ministro Taiana, el mismo que alentó en los principios la embestida piquetera de la gente de Gualeguaychú.
Era lógico que Sadous no aportara nada nuevo a lo dicho ante el Juez, pero lo denunciado alcanza y sobra para que se forme una comisión investigadora, el instrumento a través del cual se podrá avanzar en las pesquisas. Aunque no parece muy factible que haya empresarios dispuestos a contar su experiencia. Ni los que hicieron los negocios, ni los otros. Los que no se avinieron a pagar las elevadas coimas, (15%) aunque disfrazadas como comisiones, porque es sabido del temor reverencial frente al poder, máxime cuando éste es maestro en el arte de perseguir y castigar a los que no se avienen a sus mandatos.
Con todo, se ha sabido de algunos de los que llegaron a hacer negocios por medio del fideicomiso con Venezuela, manejados discrecionalmente al costado de la Embajada en Caracas, por el Sr. Uberti, conocido ante la opinión pública a raíz de la famosa valija de Antonini. Una persona directamente vinculada al Ministro de Planificación De Vido, bajo cuya órbita se desarrollaban estos negocios.
Según La Nación, dos industriales que exportaron maquinaria agrícola en 2006 y en 2007 respectivamente, se quejaban de lo difícil que fueron las ventas al Presidente Chávez. Más allá de los depósitos previos que debieron hacer en la sospechosa Palmat Internacional, dado que el pago supuesto a los 90 días, solo se hizo efectivo a las cansadas, a los 180, además de otros problemas varios.
Ahora, el Congreso es mano. Un área clave es el de las comisiones, porque según quien las digite, se pueden enlentecer los procesos convenientemente, tal como ocurre con la reforma del Consejo de la Magistratura. Al frente de esa dirección fue nombrado el menemista Nicolás de Vedia y la Secretaría Parlamentaria, está encabezada por el peronista Juan Estrada. Dos lugares estratégicos, pues allí se resuelve a que comisión se envían los asuntos. Por ejemplo, el proyecto aprobado el miércoles en Diputados, que limita los superpoderes de la Presidenta en el orden presupuestal y no está claro, por el momento, que puede suceder en el Senado. La eficacia de la oposición en el nuevo concierto parlamentario tras las elecciones del año pasado, no es materia sólida.
Al tiempo que para la mayoría de los opositores, los negocios con Venezuela son un escándalo serio en el que se debe profundizar, el líder izquierdista Pino Solanas, -que en los comicios obtuvo una sorprendente votación-, no se encuentra muy motivado para que se indague en los negocios venezolanos, dada su manifiesta simpatía por "la revolución bolivariana".
Entre tanto, continúan los avances oficiales en una práctica que se ha hecho distintiva del gobierno K. El de asfixiar a las empresas que se desea absorber para el Estado o para empresarios amigos.
Metrogas, la empresa de servicios más grande de las ya intervenidas, (van 3 desde 2008) con 7 millones de clientes, se declaró en cesación de pagos por no poder hacer frente a una deuda de 20 millones de dólares. Con las tarifas congeladas desde 2002, con costos que han subido un 210 % y sindicatos presionando por suba de salarios. El Ejecutivo justifica su negativa a la actualización de los precios, en que Metrogas inició un litigio internacional por el congelamiento tarifario. Las acciones se irán en picada; se acerca el momento para nacionalizarla o ampliar el capitalismo dirigido.