La senadora Lucía Topolansky reveló el pasado miércoles en Mercedes aspectos de una carta que recibió de un militar que la detuvo en 1972. La carta del coronel Orosmán Pereyra Prieto, a la que accedió El País, contiene fuertes señales de reconciliación y profundas reflexiones. "El tiempo ha pasado y las heridas en la sociedad iniciadas con una guerrilla utópica y una dictadura militar de igual naturaleza, están en tiempo de cerrarse", dice el militar a Topolansky.
Considera el triunfo de Mujica como "un triunfo de la democracia, el republicanismo, el respeto mutuo y la tolerancia".
Evoca Pereyra el " fatídico 18 de mayo de 1972" cuando un comando tupamaro asesinó a cuatro soldados que estaban de custodia frente a la casa del general Alfredo Gravina. "Un torbellino de hechos y sucesos, nos fue empujando a unos (nosotros) y a otros (ustedes), a situaciones que nadie imaginaba", señala.
Pereyra relata entonces la detención de Topolansky y del hoy presidente José Mujica. Ella, en el Jardín de Infantes del Liceo Francés "portando una granada de mano en su cartera y un revolver 38 cañón corto en su cintura"; Mujica: "en la parada de ómnibus de la Avenida de las Instrucciones, donde concurrió al encuentro en bicicleta y con una subametralladora Uzi colgada al hombro".
El militar subraya que escribe esa carta a título "personal, sin representación de ningún grupo".
"Nuestro País, nuestra Nación es más grande que nosotros mismos, y es el momento que nuestro pueblo encuentre el rumbo del progreso y el bienestar material, cultural y moral que necesita", dice el militar. "No admite nuestro País seguir desangrándose en exilios, ni en una sociedad culturalmente paupérrima, ni de niños en semáforos, ni destruida por el flagelo de la droga". Y reconoce a los dirigentes tupamaros: "Han dado ustedes señal de tomar el camino cierto de la democracia, para lograr los cambios sociales necesarios, para el desarrollo en paz de la sociedad y para ello, nunca es tarde. (…) Fue necesario que se derramara sangre de hermanos para llegar a esto, que tenemos hoy día, Democracia. Precio muy caro que pagó nuestra sociedad, para que no les vaya bien en el nuevo gobierno".
Agrega el militar: "Tienen en sus manos la esperanza de un pueblo; de quienes los votaron y de quienes no los votamos. Y es grandeza de quienes no lo hicimos, desearles el mayor de los éxitos en la empresa, porque todos los que vivimos sobre esta bendita tierra de la Banda Oriental, tenemos un destino común y hoy él, está en sus manos, por decisión de quien tiene el derecho de hacerlo, nuestro Pueblo".
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