Al cabo de un año de prisión el capo del Cartel del Norte del Valle, Juan Carlos Ramírez Abadía (45) en Brasil, será extraditado finalmente a Estados Unidos. El peligroso narcotraficante colombiano era el segundo hombre más buscado, inmediatamente después de Osama Bin Laden, al cabo de una sangrienta carrera que lo llevó a la cúspide de la mayor organización colombiana de narcotraficantes.
Sin embargo, antes de ser detenido en San Pablo en agosto del año pasado, el "Chupeta" había planeado afincarse en Uruguay. De hecho llegó a abrir dos cuentas bancarias en el Banco República a través de testaferros. Esas cuentas están ahora congeladas.
"No eran cifras significativas, estamos hablando de unos miles de dólares porque recién estaba iniciando sus actividades. Se ubicaron algunos cofres, pero no propiedades", dijo a El País Ricardo Gil Iribarne, director de la Secretaría Antilavado de Activos.
Esas cuentas, explicó el jerarca, están congeladas y en la órbita judicial. "No hay una legislación en Uruguay que habilite compartir los fondos incautados con terceros países, por lo tanto ese dinero quedaría acá, una vez que falle la Justicia, y se traspasaría a la Junta Nacional de Drogas", señaló.
Ramírez Abadía ingresó en varias ocasiones al país, según información en poder de la Policía Federal de Brasil. El narcotraficante colombiano planeaba utilizar el país como residencia de descanso y por ello resolvió abrir cuentas bancarias. Una fue abierta a nombre de dos brasileños, detenidos simultáneamente en el vecino país cuando capturaron al "Chupeta". Otra cuenta fue abierta por la esposa del narco, bajo un nombre ficticio. Durante estos meses los investigadores de la Brigada Nacional Antidrogas y de la Secretaría Antilavados procuraron rastrear propiedades que el narco hubiera adquirido en Uruguay, presumiblemente utilizando diversos testaferros, pero hasta la fecha no fueron detectadas, informaron las autoridades competentes.
En Estados Unidos lo espera una larga condena por tráfico de cocaína.