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Polémica subasta del hotel nacional: pagan U$S 3.300.000
Remate. El histórico edificio de la Ciudad Vieja fue adquirido por el empresario griego Panagiotis Tsakos El segundo oferente dijo que el rematador no le permitió continuar pujando

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

El ex Hotel Nacional se vendió ayer en una polémica subasta por US$ 3:300.000. El comprador fue Panagiotis Tsakos, aunque el segundo oferente terminó labrando un acta porque - señaló-, el rematador no le permitió continuar pujando.

La subasta judicial del emblemático edificio de la Ciudad Vieja, ubicado en el corazón del barrio Guruyú, había generado una enorme expectativa.

Los carteles colgados en la fachada del ex Hotel Nacional lucían, desde hacía días, el nombre del martillero Luis Alcaráz, un rematador sin experiencia en grandes subastas.

La respuesta al origen de ese nombre estaba en la complicada interna corporativa: desde las gateras, los "favoritos" hicieron tanta presión para dirigir la subasta, que la alguacil del juzgado de 7º Turno, Marta Varela, terminó por hartarse y optó por darle una oportunidad a un auténtico "desconocido".

El histórico edificio, ubicado en la manzana de Piedras, Cerrito, Monteverde y Juan Lindolfo Cuestas, se encuentra tapiado desde hace años por sus cuatro costados y semiderruido. Arrastra una deuda de $ 10.600.000 de Contribución Inmobiliaria, $ 7.900.000 de tributos domiciliarios y $ 324.000 de Impuesto de Primaria, montos que quedarán "cancelados" para su flamante propietario, de acuerdo a una norma que se aplica por primera vez en este caso, según informó el rematador Alcaráz.

No está definido el destino que se le dará al edificio, construido entre 1888 y 1890 por el arquitecto Juan Tosi y declarado Patrimonio Histórico Nacional desde hace más de 20 años. De todos modos, se da por descontado que será un emprendimiento comercial.

Su nuevo propietario, el conocido empresario griego Panagiotis Tsakos, deberá conservar las líneas fundamentales del edificio ante cualquier restauración que emprenda.

Podrá construir entrepisos en tanto no altere los valores señalados, y aumentar el tamaño volumétrico siempre y cuando obtenga la aprobación de un estudio previo que para ese caso exigiría la Comisión de Patrimonio Histórico.

Algunos cálculos primarios indican que recuperar el edificio demandará una inversión de entre U$S 6 millones y U$S 7 millones.

También se advierte que, sea cual sea su destino, deberá tener un estacionamiento para automóviles, el cual no podrá hacerse en el actual edificio, por lo que la Comisión de Patrimonio Histórico recomendó a la Intendencia Municipal de Montevideo que "contribuya" con el emprendimiento "explorando alternativas en la zona".

El capitán Panagiotis Tsakos es uno de los principales inversores forestales del país, dueño del astillero que lleva su nombre y propietario del ferry que hace el cruce desde Juan Lacaze a Buenos Aires.

Recientemente construyó dos barcazas de las que utiliza Botnia para el traslado de su producción de pasta de celulosa por el río Uruguay.

También existe, desde 1978, la fundación "María Tsakos", en la que se enseña la lengua griega y se difunde la cultura y la historia helénica.

La fundación fue reconocida en 1999 por el Ministerio de Educación y Cultura como centro oficial para la obtención del Certificado de Aprendizaje del Griego para los estudiantes de Uruguay y de otros países de América Latina.

LA PUJA. La subasta comenzó sobre las 15:00 horas. El inmueble salió con una base de U$S 400.000, que inmediatamente fue aceptada por uno de los oferentes que estaban en la primera fila de la sala principal de subastas de la Asociación Nacional de Rematadores.

Un segundo interesado aumentó la apuesta en U$S 50.000 y la puja comenzó a crecer, muy lentamente al comienzo, hasta pasar en "monedas" el millón de dólares.

Varios oferentes consultaban permanentemente a inversionistas que se encontraban del otro lado del teléfono, muchos de ellos fuera del país. A esa altura, Alcaráz pidió a la oficial que le autorizara "las tres últimas" ofertas, a lo que Varela asintió con la cabeza.

Pero la cosa recién tomó color cuando, desde el fondo de la sala, apareció un muchacho de unos 25 años que comenzó a ofertar duro y parejo, llevando la cotización del inmueble a montos que sobrepasaron ampliamente lo previsto por los organizadores y por muchos de los interesados en el ex Hotel Nacional.

Probablemente el rematador, al igual que buena parte de la concurrencia en el salón, nunca pensó que las proposiciones comenzarían a crecer y a hacerse cada vez más abultadas, hasta superar el límite de los U$S 3 millones.

CABALLERO NEGRO. Minutos antes de la subasta, el joven se paseó por el salón en varias oportunidades, pasando totalmente desapercibido. A primera vista, parecía el operador de la consola de audio.

El muchacho llevaba una vincha con auricular y micrófono, conectada a su celular, y una pequeña libreta de apuntes, dos bolas chinas en la mano izquierda para "matar" el estrés que seguramente provoca el pujar por millones de dólares, pantalón de jean oscuro hecho jirones a la altura de los talones, T shirt negra sobre otra remera blanca, championes Nike y una cuerdita atada a su cintura de la cual pendía una especie de pilot de nylon apretadamente plegado.

Cuando comenzó a ofertar cifras por encima de los dos millones de dólares, muchos comenzaron a reparar en su presencia. Alcaráz tuvo que advertirle que se colocara en un sitio visible, aunque el joven más de una vez tuvo que ir a los fondos de salón para comunicarse con quien le marcaba el ritmo de las ofertas.

En más de una oportunidad, el martillero lo identificó como "el caballero de negro", y hasta bromeó con el hecho de que en una de las ofertas, ya superando los U$S 2 millones, al muchacho le sonó su celular con un ringtone de música tropical.

El joven hizo las pujas más fuertes de la subasta.

Sin embargo, cuando Alcaráz bajó el martillo y dio el inmueble por vendido, el "caballero de negro" no tuvo tiempo de volver a levantar su mano, por lo que el ganador resultó ser el representante de Tsakos, Armando Bonilla.

Tras la subasta el joven dijo a El País que tenía autorización para ofertar "sin límite" y que representaba al grupo de inversión Aleph, integrado por la comunidad de uruguayos residentes en Suecia que emigraron durante la dictadura.

Todo culminó con un fuerte cruce de palabras entre el rematador, el presidente de la Asociación Nacional de Rematadores, un abogado y una escribana que se ofrecieron a labrar un acta.

Las cifras

400.000 Dólares fue la base con la que salió a la venta el inmueble. La cifra lograda sorprendió a interesados y organizadores del remate.

117 Años tiene el edificio que ocupara el Hotel Nacional y la Facultad de Humanidades. Sus escaleras eran de mármol de Carrara.

CENTINELA DEL PUERTO CAPITALINO

El edificio que ocupara el Hotel Nacional y la Facultad de Humanidades y Ciencias se construyó a iniciativa de Emilio Reus. La obra comenzó en 1888 y terminó en 1890, aunque la crisis financiera que se vivió en el país en aquel año obligó a suspender los trabajos poco antes de la inauguración.

Por años, fue el primer edificio que veían los marinos cuando llegaban al puerto de Montevideo, con su silueta inconfundible y sus cuatro pisos. El solar tiene 2.435 m², totalmente edificados.

En línea hacia el puerto por la calle Lindolfo Cuestas, donde hoy se encuentra el Club Neptuno, Reus también proyectó y levantó el Gran Establecimiento Balneario, una impresionante y lujosa estación termal anexa al hotel.

El establecimiento balneario tenía dos grandes piletas de 60 metros de largo, una para señoras y otra para caballeros, alimentadas por agua de mar bombeada por máquinas cubiertas por altas claraboyas de vidrio. Camarines en los corredores y piletas, departamento de hidroterapia medicinal, duchas frías y calientes, salobres y dulces, servicios de peluquería y tocadores de señoras pautaban la suntuosidad de un establecimiento al servicio de unos pocos.

En el libro "Los barrios de Montevideo", Ricardo Goldaracena señala que grutas y cascadas que se deslizaban en los declives del terreno, completaban la ostentosa decoración de esta fantasía romana para el solaz de los montevideanos "chic" y de los bonaerenses de alta alcurnia.

Su transformación en edificio universitario supuso la eliminación de muchos tabiques divisorios y de varios "lujos" arquitectónicos, propios del estilo francés de la llamada Belle Époque.

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