Sábado 12 de noviembre de 2005 | Año 88 - Nº 30265
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  - Editorial
Javier Garcia | Los uruguayos pagaremos dos veces para atender nuestra salud: por el impuesto a la Renta y por la "contribución" al seguro de salud.
Las patas de la sota

La contribución va a venir por la vía del impuesto a la renta, sostuvo el economista Daniel Olesker, cuando días atrás el periodista Emiliano Cotelo le preguntaba sobre la financiación del Seguro de Salud. Sin embargo Astori afirmó hace unas horas "no es con esta contribución" (el impuesto a la renta de las personas físicas) que se financiará dicho seguro, y agregó "va a haber una contribución que va a estar en línea con ésta".

Toda la argumentación que durante meses dieron las autoridades del ministerio de Salud Pública respecto a la financiación del nuevo Seguro que se proyecta implantar cayó esta semana por la borda. Ahora nos enteramos que aportaremos dos veces por nuestra asistencia sanitaria, lo que significa que, como lo advirtiéramos, cuidar la salud va a ser más caro y además se profundizará la inequidad y las desigualdades. Hay dos aspectos a analizar, los anuncios contradictorios del gobierno y las consecuencias que generan si se concretan los mismos.

Con respecto a lo primero alarma la improvisación. Durante meses se sostiene un mecanismo de financiación, y se fundamenta en la justicia que el mismo implicará y se afirma que como resultado, incluso, disminuirán los costos de la asistencia de la salud. Toda la reforma del sistema reposaba hasta hace unas pocas horas en el impuesto a la renta. Por ello mismo cuando a las autoridades de Salud Pública se las interrogaba sobre los detalles se amparaban para darlos en la necesidad de que previamente estuviera en vigencia el IRPF. Ahora se sabe, por las jerarquías de Economía, que este impuesto no contempla financiar aquélla.

Cada reforma anunciada demuestra improvisación y contradicciones. Cuando este gobierno anuncia sus "buques insignias", de lo que habla en realidad es de fenomenales portaaviones recaudatorios. El cambio que impulsa el gobierno no es para aliviar la carga tributaria que pagamos los ciudadanos, sino para generar bolsones de dinero que le pegan al sacrificio de los uruguayos. No para distribuir mejor ni para agregar justicia, sino para recaudar más.

La segunda conclusión es que vamos a pagar dos veces por nuestra asistencia sanitaria. Lo haremos mediante los aportes que trabajadores y jubilados harán en cifras de entre el 10% y el 25% de sus ingresos, no de sus rentas sino de este fenomenal impuesto a los sueldos travestido de nombre, y, por cuerda separada, con una "contribución", que así le dio en llamar el ministro Astori, para financiar el Seguro de Salud.

Será dos veces porque entre otras cosas con lo recaudado por el IRPF se financiará el funcionamiento del Estado, dentro del cual está el Ministerio de Salud Pública, y por otro lado deberemos aportar una "contribución", una forma bastante graciosa de evitar llamarlo impuesto, para financiar el Seguro de Salud, dentro del cual también se integra el componente estatal del sistema.

¿Qué tiene que ver esto con la justicia distributiva?, ¿Cuál es la razón para esta doble imposición? ¿En qué radica este cambio de criterio del poder Ejecutivo?

Hay un ánimo recaudatorio que no tiene límites, y que se justifica simplemente en los compromisos con los organismos de crédito internacional, y en la voluntad de tener dinero a medida que se acerquen las elecciones.

Aquí no hay país productivo posible, porque cuando la variable de ajuste termina siendo el fruto del trabajo de cada uruguayo y sus esfuerzos son absorbidos por los burócratas, la gente descree, emigra y, si les es posible, evade.

El gobierno transita hacia un modelo regresivo, donde las señales que se dan es que el trabajo y el esfuerzo se castigan.

El equipo económico se adelantó a aclarar lo obvio, que es que la reforma tributaria no buscaba recaudar menos, pero se guardó la verdad, y es que está hecha para recaudar mucho más.


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