NO se encuentra explicación para qué la cúpula del Frente Amplio —Tabaré Vázquez y tres o cuatro más— viaja al exterior, promete hacer bien los deberes, nomina Ministros, después vienen por aquí, convoca empresarios a veladas literarias, como lo dijo con gracia Juan Martín Posadas, en donde van muchos a codearse y empujar desesperadamente para que los vean como lo denunció el Duende también el domingo pasado, en las cuales aparentemente se presentaría un programa dentro de los lineamientos de lo que se dice afuera del país, y después inician la campaña aquí adentro compadreando con convocatorias a los candidatos de los demás partidos a afrontar un plan de emergencia social desde ya, nadie sabe con qué recursos. Y da pena francamente ver las expresiones de embeleso con que lo mira la gente. Son las contradicciones de siempre, pero además, es notorio que ninguna medida que se le ocurra anunciar como tomada o a tomar a Vázquez tiene la menor posibilidad de ser aplicada en la práctica, si no cuenta con la conformidad de los sindicatos. Dentro del Frente, los que tienen la sartén por el mango por constituir la aplastante mayoría son izquierdistas decimonónicos que aquí subsisten bajo diversos membretes, y los sindicatos, que están infiltrados hasta la médula por aquellos. Los demás son de afuera de la izquierda, y los de afuera son de palo. Entonces hay que tomar conciencia de una buena vez, que la acción política del conglomerado está condicionada al expreso aval de los gremios. La ley de Ancap es el ejemplo más rotundo de lo que estamos diciendo: la aprobaron en el Parlamento, la redactaron de puño y letra sus senadores pero el sindicato de Ancap dijo nones, lo apoyó la mesa política de "la fuerza", y los redactores tuvieron que votarla en contra. ¿Y para pasar por papelones de esta naturaleza Astori aceptaría ser Ministro de Economía?
Y así sucedió con la ley de regulación del marco energético a la que se opuso el sindicato de UTE, y así está sucediendo con la iniciativa de reforma constitucional por el agua, y así seguiría sucediendo con cuanta medida de gobierno que pasara por la cabeza de alguno tomar para atraer inversores a un país que los necesita como el aire para respirar. Esto ha quedado clarísimo para la eventualidad de un gobierno de izquierda, de acuerdo a lo expresado en un seminario que tuvo lugar el 22 de julio en comunidad de afinidades políticas entre el Pit-Cnt y el Frente. Allí se decidió que bajo la hipótesis en que sueñan de gobernar con mayorías absolutas, la próxima Ley de Presupuesto habrá de confeccionarse en acuerdo con los funcionarios públicos en el ámbito de negociación en que piensan transformar a la Oficina de Servicio Civil. Nos preguntamos si esta barbaridad —imagínese el lector lo que puede resultar del arrebata capas a mano armada que se estaría preparando— se la comentó el Frente al Fondo... A su vez en el seminario se manifestaron intenciones de reclamar la derogación de las Afaps, de dar marcha atrás a la evidente mejora del sistema de previsión social que logró el país para retroceder al desastre anterior, de eliminar las desregulaciones (es lógico, desregular equivale a menos burocracia y el propósito es volver a engordar a la Administración Pública) y por supuesto, nada de privatizaciones. Y todo ello al tiempo que se revisarían concesiones y tercerizaciones a propuesta del pitceenetista Castillo, un sensibilizado de ternura al aniquilamiento de la negación de la seguridad jurídica. Y por si fuera poco Adriana Marquisio, vicepresidente del sindicato de OSE y adalid de la reforma constitucional que básicamente procura expropiar sin justa indemnización la concesión otorgada a Uragua, propone estatizar todo lo que el pueblo crea conveniente, citando como ejemplo la enseñanza y la salud...
EN términos jurídicos se le llama a la confesión "la reina de las pruebas". Pues bien, esta gente está confesando y a gritos su vocación para instalar en el país un gobierno totalitario, en donde todo se estatice, en donde el Estado aplaste al individuo, que es la característica común al fascismo, al nazismo, al comunismo, al fidelismo, Y esa gente pesa mucho más de lo que la gente cree, porque los que ponen la cara, los figurones de la izquierda que así se pasean por el mundo son los menos, y los otros, los violentos, los autoritarios, los proclives a la negación de la libertad, son los más. Pero ¿cómo es posible que personas como Astori, como Gonzalo Fernández, como Couriel, por citar a algunos de los demócratas que alberga el Frente Amplio en su seno sin perjuicio de resaltar la respetabilidad de un Seregni, el verdadero y emblemático líder espiritual de la izquierda, puedan tener una convivencia y hasta admitir una dependencia política con estas expresiones trogloditas en condiciones tales de poder ejercer un gobierno en conjunto? Y si no hay dependencia ¿qué van a hacer con ellos? ¿Les seguirán dando asilo en la coalición?
CUESTA asumir cómo quedan todavía compatriotas de inteligencia equilibrada que puedan creer que de este verdadero "cóctel Molotov" —y nunca mejor recordado el apellido— pueda salir algún aporte positivo para el destino del país. Sigan diciendo nomás los funcionarios estadounidenses del estilo de Griffith o del ex embajador Ashby que no los inquieta el Frente Amplio en el gobierno. No los inquietará a ellos, que están allá arriba y bien lejos. ¿No les alcanzó con traernos la dictadura?