Soldados israelíes a bordo de jeeps y un tanque
allanaron ayer por primera vez en varios meses la
ciudad bíblica de Jericó, matando a un militante
palestino armado y forzando a numerosos residentes
a permanecer en sus viviendas en el comienzo de la
festividad musulmana de Eid al-Adha. Los informantes
expresaron que los soldados habían rodeado una
casa donde se escondía una cantidad no determinada
de militantes. Las fuerzas fueron atacadas a disparos
en varias oportunidades, por lo que los soldados
también dispararon, dijeron las fuentes. Dos militantes
islámicos resultaron heridos y fueron trasladados a un
hospital, mientras que un tercero falleció. Tres
viviendas fueron destruidas, dijeron los palestinos. El
militante muerto fue Shadi Jaradat, miembro de las
Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, que
aparentemente se había refugiado en Jericó. Fuentes
de seguridad israelíes dijeron que Jaradat, de 23
años, planeaba un ataque en Israel. La redada israelí
tuvo lugar en momentos en que el gobierno reivindica
un mayor apoyo internacional a su posición de que un
tribunal internacional no tiene autoridad para decidir la
legalidad de la barrera de seguridad que está
construyendo en Cisjordania.
AP