El "nuevo cine argentino" continúa aportando títulos a los que, por lo menos a priori, corresponde aguardar con una cuota de interés. Hoy se estrena en Cinemateca 18, en el marco del proyecto Viva la Diferencia, la película Nadar solo, debut en el largometraje del joven cineasta Ezequiel Acuña.
El protagonista (Nicolás Mateo) es un representante típico de cierta clase media alta porteña. Tiene 17 años, le interesa más su banda de rock que sus estudios en un colegio privado, y por supuesto tiene unos padres que no lo entienden y a los que tampoco hace demasiado caso. El muchacho comparte con sus amigos, una y otra vez, las mismas rutinas. De pronto, la oportunidad de un viaje a Mar del Plata introduce un elemento perturbador en esa existencia sin sobresaltos.
Ese traslado al balneario en busca del hermano mayor define la película, y sirve para establecer un contraste entre la vida en Buenos Aires, con sus pequeños absurdos escolares y la música ensayada o escuchada, y el deslumbramiento provocado por la joven que se cruza en el camino del personaje. El primer amor introducirá una dosis de emoción en la vida de estos adolescentes.
El director Acuña es lo suficientemente joven como para saber de qué habla. Nacido en Buenos Aires en 1976, estudió guión en la Escuela Superior de Cinematografía de su ciudad, y realización en el Cievyc. Hizo algunos cortos antes de esta película en la que se largó a nadar solo.