LOURDES FERNANDEZ
Así como a Isaac Newton el fruto de la casualidad se le cayó en la cabeza, el uruguayo José Sangiovanni dijo "eureka" mirando Hola Susana en la televisión.
La diva porteña presentaba a unos premiados inventores argentinos que habían desarrollado una jeringa. Sangiovanni, un docente de dibujo, se imaginó de inmediato un dispositivo de seguridad para extraer sangre a partir de ese objeto.
Aquella ensoñación fue convirtiéndose en algo real y como consecuencia de ese esfuerzo fue recientemente premiado en una exposición mundial en Ginebra. Esa medalla de oro al mejor invento en el área médica y el Premio Ompi fueron el disparador de una serie de éxitos en cadena que no estaban en sus cálculos.
"Luego de los premios, recibí un llamado de la BBC de Londres y otro de Naciones Unidas para felicitarme", cuenta el inventor.
Desarrollar la idea resultó ser más fácil que todos los trámites posteriores. Sangiovanni patentó su invento en Uruguay y Estados Unidos. Y lo más importante es que existen interesados en industrializar su producto.
"Todavía no hemos podido industrializarlo porque fui haciendo arreglos. Pero pienso que en un año el producto podría ser comercializado en plaza", dijo el inventor, quien recientemente realizó una gira de promoción por Alemania.
Tal como le ha sucedido a Sangiovanni, varios inventores uruguayos han sido reconocidos internacionalmente, aunque paradójicamente todos ellos son muy poco conocidos.
Estos hallazgos uruguayos pueden verse en una muestra que se viene realizando en el Instituto Nacional de la Juventud (Inju), 18 de Julio 1865, bajo el nombre "100 años de invenciones uruguayas". Se inauguró ayer y podrá ser visitada hasta el viernes, entre las 9 y las 17 horas.
La Asociación de Inventores del Uruguay, creada en 1992, promueve la iniciativa. Entre los fines de esta gremial figuran darle apoyo moral a los inventores, organizar eventos para promocionarse y tratar de lograr el contacto con posibles inversores.
"Hasta el año 2000 se trató básicamente un grupo bastante cerrado de gente en busca de nuevas creaciones. Luego comenzaron a buscar más contactos a nivel empresarial", explicó Gabriel Kann, secretario general de la Asociación.
Más de 150 socios integran esta agrupación de creativos. Los mismos pagan entre 40 y 60 pesos mensuales para contribuir con los gastos mínimos de funcionamiento. Cada socio debe solventar sus gastos personales y los de registro de su invento cada vez que participa en algún evento.
VOLUNTARIOS. Quienes trabajan en la Asociación lo hacen en forma voluntaria. Se trata de ingenieros, economistas, abogados o creativos autodidactas, todos trabajando individualmente o en equipos.
Mientras hay un grupo elaborando un dispositivo de salvataje, otros inventores se reúnen para intercambiar información para el desarrollo de dispositivos ortopédicos. "Para el año próximo tenemos una meta fija que es mejorar y ampliar las relaciones con las asociaciones de inventores de otros países que son quienes, en definitiva, nos apoyan ya que cuentan con mayor experiencia", explicó Cecilia Martínez, asesora legal de la Asociación.
"A la gente le cuesta creer que en el Uruguay existan inventores, eso lo ven como algo de otros países, pero para ser inventor, lo único que se necesita es ser creativo y aquí hay gente muy creativa", aseguró Kann.
Los socios trabajan individualmente creando y desarrollando ideas, o se juntan para desarrollar algún invento, que solos no podrían llevar a cabo.
"Otro de los objetivos para el año próximo será informar a la gente sobre la existencia de la Asociación, ya que la mayoría de los uruguayos la desconoce por completo", explicó Cecilia Martínez .
COSTOS. Patentar un invento en Uruguay tiene su precio. El trámite se realiza en la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial, que depende del Ministerio de Industria.
El interesado debe pagar en total, cerca de 10.000 pesos para conseguir la patente. Los gastos corresponden a una tasa de presentación, tasa de publicación en el boletín de la propiedad industrial, tasa de examen de fondo, entre otros.
Además, varios inventores optan por patentar su creación fuera de fronteras. El "Patent Cooperation Treaty" (PCT), administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Industrial (OMPI), de las Naciones Unidas, es uno de los tratados internacionales más solicitados.
Cuenta con más de 120 países suscritos, pero Uruguay no se adhirió, por lo que varios uruguayos concurren a registrarse a Brasil. Una patente se otorga por 20 años.
De todas maneras, la persona que solicita la patente del PCT debe ser ciudadano de alguno de los países adheridos al tratado internacional por lo que no siempre es tan fácil. Mediante este sistema, uno puede estar registrado en varios países a la vez, pero no hay una patente mundial de invenciones.
Ideas que quedaron en la historia
Los inventos uruguayos pueden verse en una muestra que se viene realizando en el Instituto Nacional de la Juventud (Inju), bajo el nombre "100 años de invenciones uruguayas".
Por primera vez se exhibirá parte del patrimonio de inventores uruguayos, a los largo de todos estos años. Se podrá apreciar material gráfico, videos y prototipos, y se realizarán dos conferencias por día. Además está prevista, la presencia de invitados especiales.
La muestra cuenta con el apoyo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (agencia de la ONU) y de la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial, así como de dos organizaciones internacionales de Brasil y de los Estados Unidos.
Como objetivo, la exposición intenta incentivar a la juventud para que siga creando, informar sobre la Asociación de Inventores del Uruguay, buscar fuentes de trabajo alternativas y complementarias, así como también exhibir parte del patrimonio desconocido de los inventores uruguayos.
Para que un invento sea patentado, éste debe cumplir con tres requisitos: en primer lugar tiene que ser una novedad, es decir que nadie lo conozca. En segundo lugar, tiene que contar con nivel inventivo, lo que significa que no debe resultar obvio para quienes conocen el campo técnico del invento. Y por último, debe tener una aplicación industrial.
Destacados expertos brindarán conferencias, todos los días, sobre las invenciones en el Uruguay. Además, integrantes de la Asociación, expondrán su visión sobre el funcionamiento de la misma y sus posibilidades para el futuro.
Hoy se dictarán tres charlas: Felipe Vázquez Varini disertará sobre "Algunos inventos uruguayos" a las 9.30 horas, Eduardo Sabát, expondrá sobre la "Dinarra", un nuevo instrumento musical, a las 11, y Mary Selem hablará de "Lorenzo Ferrari y sus inventos".
En la expo
Dispositivo extractor de malos olores y escalera para espacios reducidos, de Ruberber Pereira.
Dispositivo de rescate para casos de catástrofe, de Justino Bustamante.
Talladora de cristal automatizada, de Alfredo Baeza
Dispositivo de seguridad para extracción de sangre, de José Sangiovanni.
Proceso anticorrosivo para la industria naviera, de Carlos Fernando Zinola.
Productos homeopáticos y fitoterapéuticos con acciones antitumoral, antiviral, reguladora y analgésica, de Manuel Llano.
Nuevo método para la fabricación de prótesis dentales, de Lilián Zimet y Alberto Sternberg.
Dinarra (instrumento musical), de Eduardo Sabát.
Revestimiento y unidad móvil para revestimiento de rotores, de Carlos Caggiani.
Vehículos a aire comprimido, de Armando Regusci.
Aceites esenciales con potente acción farmacéutica bactericida y cicatrizante, de Ricardo Martínez Camaño.